Mi primera experiencia como Puta

Categoria Relatos | 11-02-2009

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Hola, les contaré mi primera experiencia de putita.

Tengo 33 años, soy un chico de Madrid que siempre quiso vivir su lado femenino, ser tratado como Marta. Siempre me he considerado un chico heterosexual, al que le gustan las mujeres, pero mi lado femenino tiraba de mí y deseaba urgentemente encontrar un hombre que me ayudara a sentirme y ser tratada como una verdadera mujer.

Yo como no vivía sola, lo tenía muy complicado porque no me podía depilar, ponerme ropa, etc.

Así que empecé a entrar en Chat de Travestis, pasé mucho tiempo chateando, pero no encontraba a mi hombre ideal, hasta que un día me abrió un privado un hombre que se llamaba Andrés, y desde el primer momento me gustó, me trató muy bien, me prometió ayudarme, que no tuviera miedo, que me ayudaría, que sólo me tenía que dejar llevar…

Pasó un tiempo y al final quedamos un día para visitarle a su casa. Llegó el día, yo estaba súper nerviosa, no sabía como acabaría todo esto, incluso tenía miedo al dolor. Me abrió un hombre de unos 45 años, alto moreno, bien parecido, me gustó desde el primer momento. Me tranquilizó desde el primer momento y me dijo que tenía que ser natural y dejar llevarme por él. Su casa era grande, espaciosa y muy luminosa.

Me llevó al baño, me desnudó, me pasó una crema depilatoria por todo el cuerpo, en una de las situaciones más eróticas que había vivido, yo ya estaba poniéndome súper cachonda dispuesta a todo. Quedé depiladita de la cabeza a los pies, luego me puso una lavativa, porque tenía que estar limpita para su macho…

Luego me llevó a un dormitorio muy grande, con una cama enorme. Me puse a cuatro patas en la cama, mientras el acariciaba mis nalgas y me decía cosas bonitas. Luego fue introduciendo previamente lubricadas unas bolas chinas en mi culito, para después darle a un botón, fue tremendo, yo me empecé a súper excitar y a menear mi culito…

Luego me llevó a un lado de la cama y me empezó a vestir con una ropa muy bonita y sexy, me puso un tanga diminuto negro que al rozar con mi ano me estremeció, un liguero y medias también negras, un sujetador con relleno, una minifalda diminuta y una blusa blanca transparente. Me maquilló, me puso una peluca negra de largos cabellos y unos tacones de aguja preciosos.

Me llevó a un espejo y me vi guapísima. Luego señaló su bulto y yo gemí. Como una posesa, le desabroché los pantalones, le bajé los slips y me encontré con una polla larga y dura. Empecé a ensalivarla y a chuparla y chuparla hasta sacarle brillo, me sentí la más puta de las putas y mi polla también empezó a crecer…

Después de un buen rato, me depositó en la cama. Me ató las manos en la cabecera de la cama con pañuelos y fulares, me quitó la minifalda y la blusa, yo sólo gemía y me dejaba hacer, era suya. Sacó un bote de vaselina, se untó totalmente la polla y a mí en el ano me empezó a untar también, iba a follarme… yo sólo quería recibirle.

Empezó a penetrarme, primero me dolió un poco luego la tenía toda dentro, yo gozaba como un putón, mientras me decía cosas dulces, mi polla también amplió su tamaño hasta que explotó totalmente. Después de un buen rato de follada, me desató, me puso boca arriba, y me penetró otra vez, sólo se oían mis jadeos y gritos que me llevaban directa al orgasmo, después sacó su polla, y me regó con un semen caliente y sabroso, yo bebí el que pude aunque algunas gotas quedaron alrededor de mi boquita pintada.

Luego me miré en el espejo y vi a una putita completamente satisfecha después de ser follada y tratada como una verdadera mujer. Esta fue mi primera fantasía, si desean hacer sus comentarios, escríbanme.

Autor: José falpin333 (arroba) hotmail.com

Deseaba ser prostituta

Categoria Relatos | 29-01-2009

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La mujer del vecino del cuarto es un poco provocativa al vestir, cuando paso a su lado se desabrocha un botón del escote que ya lleva bastante abierto y por lo tanto deja al aire su sujetador que produce en mí una curiosidad inusitada ¡Quiero vérselas! Sí, quiero verle las tetas ¡Me encantan las tetas!

En mi finca del centro de Valencia, creo que la mujer del vecino del cuarto es un poco zorra, pero a mí me gusta que lo sea ¡Ya somos dos! Por las cosas que hace y por la forma en que me mira, denota sin la menor duda de que le gustan las chicas ¡Y si son jóvenes, aún mejor!  Yo soy joven ¡Muy joven! Si quiere guerra, se la daré sin contemplación alguna. Mañana cuando al salir del colegio me la encuentre en el ascensor le acariciaré el culo por debajo de la corta falda que casi siempre lleva ¡Veré su reacción! Pensando en ella me dormí.

yo

El día de colegio lo pasé pensando en el momento del encuentro con la vecina del cuarto. El día se hizo largo, interminable, tenía tantas ganas de encontrarme con Adelaida ¡Sí, se llama Adelaida! Que los minutos parecían horas ¡Cielos, si mi madre se entera! Espero que no, me dijo que la próxima trastada que hiciera me internaría en un colegio de monjas ¡Eso sería mi perdición! Yo he nacido para ser prostituta y no pararé hasta conseguirlo, a pesar de lo que digan mis padres. A ninguna de las chicas que conozco le gustaría ser de mayor prostituta. Unas quieren ser abogadas, otras médicos, ingenieras en telecomunicaciones las menos ¡Pero putas, ninguna! Pues yo lo seré, y sacaré matrícula de honor ¡Pese a quien pese! Y como todo me salga bien, Adelaida será mi profesora ¡Con chicos ya he follado! Con mujeres aún no, espero que ella sea la primera y que me enseñe todo lo que sepa ¡Estoy segura de que será mucho! Ahí está, no me tengo que poner nerviosa, simplemente meterle mano:-¡Hola Adelaida! ¿Qué guapa estás hoy?

Puta por una noche

Categoria Relatos | 29-01-2009

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No estaba muy segura de escribir esto y menos todavía de publicarlo, porque como quiera que sea una siempre se guarda algunos recuerdos íntimos para si (o por lo menos yo lo hago), pero como en contadas ocasiones he publicado otros episodios de mi vida privada pensé que con este no habría diferencia.

Fue hace algunos años, cuatro o cinco más o menos, así que voy a tratar de acordarme de cuanto pueda sobre esa noche en Valencia.

Creo que cerca del año 2000 o 2001 fue que vine a vivir al barrio de Valencia donde todavía sigo alquilando el departamento que mencioné en otros relatos, sólo que en ese momento tenía veinticuatro años y no contaba con mi actual trabajo, y el que tenía casi no me alcanzaba para llegar a terminar el mes; apenas si podía pagarme el alquiler y los estudios, además de vivir muy ajustadamente.

Puta por un dia

De vez en cuando podía ahorrar algo con un poco de ayuda de mis padres, pero no era muy seguido, por lo que todo el esfuerzo era solo mío. Esta situación me hizo pensar en la posibilidad de tomar un segundo empleo en lo que me quedara de tiempo, o sea a la noche, pero no pude conseguir nada en ningún lado.Un día, mientras volvía a casa ya bien entrada la noche vi varias prostitutas en Valencia a lo largo de las calles cerca de la estación de tren y entre la falta de oportunidades de un trabajo regular y lo tentada que estaba de probar como era esa vida me la pasé pensando si estaría dispuesta a hacerlo, y de ser así cómo.