Nos ha desbordado el auge de la prostitución

Categoria Entrevistas | 03-10-2009

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Urbanista de formación, habla del barrio del Raval con términos que suenan a biología. “Monocultivo comercial”, “actividades depredadoras” y “contaminación del espacio público” son tres de las expresiones con las que Itziar González (Barcelona, 1967) denomina los peligros que acechan a Ciutat Vella, el distrito que gobierna desde hace dos años y en el que eligió vivir cuando cumplió los 18. Son tecnicismos cuya dureza se diluye con el entusiasmo con el que se expresa, el mismo que la lleva a asistir a decenas de reuniones de comunidades de vecinos para palpar los problemas a pie de calle.

Pregunta. Usted, que presume de conocer tan bien el distrito, ¿no veía venir la tormenta que se desató con las fotos de las prostitutas en la Boqueria?

Respuesta. No es cuestión de verla venir o no. Son fenómenos que existen y tenemos que trabajar para resolverlos.

Escorts en la calle

Escorts en la calle

P. De eso se quejan los vecinos, de que no se resuelve.

R. Estamos en ello. Y lo estamos haciendo de su mano y de la mano de las entidades del barrio. La realidad del Raval no es sencilla, es el barrio más complejo de Cataluña y las fotos han puesto el foco aquí. Se ha generado debate y las dinámicas que tienden a dirigirse a otras cosas ahora se han centrado en el barrio.

P. ¿Y eso es bueno?

R. Son oportunidades. Que se hable del Raval nos permite explicar lo que estamos haciendo, en qué estamos consiguiendo resultados positivos y en qué no. Y lograr más ayuda y apoyo para enfrentarnos a ellos.

P. Póngame un ejemplo.

R. Si en la calle hay 20 personas que se dedican a robar semana tras semana, el malestar vecinal se dispara. La policía puede detenerlos, pero como son delitos de poca entidad, la fiscalía y la judicatura quizá no los consideran importantes y siguen en la calle. Por eso creamos en junio la Junta Local de Seguridad de Ciutat Vella, donde nos reunimos semanalmente con las policías, fiscalía, extranjería… Allí ponemos sobre la mesa quiénes son estas personas, qué hacen, cómo evitar que reincidan… Ponemos el foco en el origen del problema. Y el sistema vale para otros problemas, como la venta de droga.

P. Suena bien, pero ¿qué pasa entonces, que existe la sensación de que algo no funciona?

R. El Raval es el escenario donde confluyen multitud de fuerzas. Las jóvenes nigerianas de Benin City que las mafias traen a Europa están aquí. La heroína que se produce en Afganistán está aquí. Los capitales, muchas veces de origen opaco, que invierten en locales de ocio están aquí. Esos mismos capitales que compran edificios y tratan de echar a los vecinos de toda la vida también están aquí. Un determinado tipo de turismo que no respeta los lugares que visita también está aquí.

P. Así expuesto, abruma.

R. Son fenómenos globales que tienen su impacto en Ciutat Vella. Hace dos años, el problema era el mobbing vecinal y lo estamos resolviendo con la ayuda de la fiscalía. Otro eran los apartamentos turísticos ilegales, y también lo estamos logrando. Es cierto que en el último año ha rebrotado el problema de la venta de drogas y se ha agravado el de la prostitución hasta niveles que nos han desbordado. Hemos tenido que dotarnos de herramientas como la junta para combatirlos y los resultados se van a notar pronto. Pero el vecino exige inmediatez y está en su derecho, protesta cuando cree que estamos siendo lentos. Pero eso también demuestra que estamos en un barrio vivo que se implica en solucionar los problemas a medida que surgen.

P. ¿La apertura de más prostíbulos es una de estas soluciones?

R. No abriremos más prostíbulos. Vamos a revisar el plan de usos y hemos abierto el proceso a las entidades del barrio. No se pueden aplicar al Raval, por su densidad, los mismos criterios de distancias entre locales que en el resto de la ciudad. Si estas entidades hacen una propuesta que cumpla con los requisitos cívicos y legales, e incluya medidas firmes de ayuda para que las mujeres abandonen la prostitución, yo la estudiaré e impulsaré. El tema es cómo reconducir la prostitución para que no se ejerza en la calle, pero con medida, no será nunca una fórmula masificada.

P. ¿Hay riesgo de que fracase el modelo aplicado en el Raval?

R. Los problemas que tenemos no son culpa del modelo, sino que se derivan de su éxito. El modelo ha generado tanta actividad económica que está siendo aprovechado por otras personas que hacen negocio en Ciutat Vella. En un espacio tan denso, la masificación de cualquier actividad es letal para el equilibrio. Y lo que hay que combatir es eso. No, no falla el modelo, pero quizá no se había previsto cómo controlar a aquellos que se aprovecharían del éxito.

fuente: elpais