Escorts también en Crisis

Categoria Entrevistas, Noticias | 30-01-2009

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“Si una española se mete en la prostitución a causa de la crisis podrá salvar su situación económica, pero a nosotras nos manda al destierro”. Son palabras de Teresa, una meretriz ecuatoriana que trabaja en un piso de la Ronda de Atocha con cuatro amigas de su misma nacionalidad. Desde que hace unos seis meses comenzó a notar la mayor presencia de meretrices madrileñas, su negocio “es un desastre”.

La prostitución no se muestra ajena a la crisis. Le afecta como a cualquier otro negocio, pero sus mecanismos de autorregulación funcionan apartados de las páginas salmón de los diarios económicos. Los clientes suelen tirar a la baja. Cuando acuden a pedir los servicios de una prostituta exigen lo mismo pero por menos dinero.Sólo están dispuestos a pagar igual precio o más por algo novedoso.Y eso se lo está ofreciendo la crisis con la aparición de las trabajadoras del sexo madrileñas, un tipo de meretriz que ya se daba por extinto.

Hasta finales de 2008, sus precios eran inaccesibles para los clientes sin grandes recursos económicos. Tener tarifas superiores a los 300 euros era una muestra de distinción y clase. Ahora los dueños de las agencias y las escorts independientes los rebajan, utilizando incluso trucos para ello, como el de poner el precio de sus servicios por 15 minutos en vez de por una hora, para que el descenso de tarifa parezca aún mayor.

La crisis no afecta a todas las prostitutas por igual. A la cabeza de las más perjudicadas se encuentran las meretrices africanas. Siempre han sido ‘el patito feo’ del gremio, pero ahora la situación ha empeorado para ellas, aunque tampoco está mejor para las chicas suramericanas o del Este. Los clientes que se acercan a ellas tiran a la baja y exigen servicios a unos precios que no tienen nada que ver con la época en el que el mercado del sexo se consideraba “normalizado”.

Desde los colectivos de prostitutas se pide a las administraciones que tomen medidas. “Si la situación en tiempos de bonanza ya era insegura, ahora todo empeora. No se están dando pasos para avanzar en los derechos laborales de las trabajadoras del sexo, y la situación de desamparo está creciendo a una velocidad de vértigo”, sostiene Hetaira.

fuente: elmundo