Un paso hacia la legalización de la prostitucion

Categoria Noticias | 13-09-2009

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El Ayuntamiento de Barcelona anunció ayer que modificará la normativa para permitir la apertura de burdeles y pisos dedicados al negocio del sexo con el objetivo de sacar a las prostitutas de la calle, concretamente del Raval, el deteriorado barrio anexo a Las Ramblas. La medida se produce después de que en los últimos días se haya producido una auténtica tormenta de críticas por la proliferación de meretrices, principalmente inmigrantes, que realizan los ‘trabajos’ a los clientes sin ningún tipo de pudor en esquinas, en los soportales del mercado de la Boquería, en bancos de los parques y callejones.
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, justificó la decisión para que el Raval «no sea una excepción», y la prostitución pueda desarrollarse «como en cualquier otro barrio, en locales privados, edificios y viviendas», después de que la ordenanza cívica municipal obligara a cerrar la mayoría de los burdeles por estar demasiado cerca de centros educativos.
Las reacciones no se hicieron esperar. El portavoz de CiU en el Consistorio, Xavier Trias, aseguró que la reapertura de prostíbulos en el Raval es «un grave paso atrás» en el proceso de regeneración del barrio ya que, además de ser una opción «fácil y cobarde», será «sinónimo de explotación humana». No opina lo mismo la asociación de bares, restaurantes y ocio de Barcelona, que calificó de «acertada» la medida. «Evidentemente, ayudará a mejorar de forma muy importante la imagen de nuestros locales y de la zona donde se encuentran», señalaron los empresarios hosteleros.
«Hay mucha hipocresía»

En medio de la polémica, las prostitutas que ejercen en la capital catalana ofrecieron ayer una rueda de prensa para denunciar que son víctimas de una «caza de brujas». En esta línea, exigieron que se regule su trabajo, como ya ocurre en otros países, a la vez que aplaudieron la iniciativa del Ayuntamiento para recuperar los «hostales-meublés» que caracterizaban el Raval, lo que les evitará tener que trabajar en la calle.
Arropadas por asociaciones de vecinos y entidades de apoyo a la mujer, María y Tania -que llevaba su rostro cubierto con una máscara de colores- insistieron en que no son delincuentes, «sino personas» que quieren ejercer su profesión de forma «regulada y digna».
María se mostró convencida de que si reabren los locales la mayoría de meretrices dejará la calle. No obstante, admitió que una minoría seguirá porque «hay chicas que no quieren estar encerradas». Respecto a las voces que piden erradicar la prostitución, María, natural de Uruguay, habló claro. «La prostitución va a morir con el mundo. Yo elegí ser prostituta y moriré siendo prostituta», remarcó, antes de subrayar que la represión policial no servirá para acabar con ella. «Además, hay mucha hipocresía. Quienes nos critican son luego los que van a los clubes a gastarse 400 euros en una noche».
fuente: elcorreodigital